MARCO  TEÓRICO


Marco teórico 
El entorno en el que vive un niño o niña puede afectar positiva o negativamente en su comportamiento. El medio influye demasiado en una persona (entorno familiar o social). Se considera que una de las problemáticas más comunes en nuestra comunidad es la agresividad durante la primera infancia. Cuando se habla de agresividad, se refiere a un  daño físico o psíquico. Esta  acción es manifestada a través de patadas, arañazos, gritos, empujones, tirones    del pelo, entre otras.



Es necesario aclara que en la etapa de preescolar, los niños comienzan a imitar las diferentes acciones de los padres, hermanos, docentes, compañeros de escuela, entre otros. Junto con algunos  factores que conllevan a tener diferentes tipos de comportamientos agresivos, esto depende del ejemplo que se les dé o de los ambientes que se les brinda. Estos comportamientos son el resultado de las problemáticas vivenciadas desde la familia, la escuela y la sociedad, que se presentan en la vida cotidiana del infante.

“El medio familiar es el lugar de génesis y desarrollo de la personalidad de niños específicamente influida por la imitación del comportamiento del padre, madre y demás personas del contexto familiar y social”. Según (Márquez Bermúdez M, 1999). No se puede desconocer la importancia que tiene la familia dentro de una comunidad, la cual es considerada como uno de los elementos más relevantes dentro del factor sociocultural del niño. La familia es su modelo de actitud, de disciplina, de conducta y de comportamiento, es uno de los factores que más influyen en la construcción de la conducta agresiva.

De esta manera Ceballos afirma que  “En la familia se proporcionan experiencias de aprendizaje respetadas con el lenguaje, los valores la cultura y el carácter personal” (Ceballos, 2011).
  
En la etapa de la primera infancia es necesario contar con personas capacitadas para tratar este tipo de dificultades que se presenten, por tal razón en Colombia se llevan a cabo diferentes programas de atención, en los cuales se nota la necesidad de capacitar a los maestros, para poder llevar a cabo un buen desarrollo integral.
  
Por lo tanto  la agresividad normal en el niño debe ser modulada por la educación, que ejerce una tarea preventiva para evitar que el niño adquiera un carácter violento, agresivo y tiránico. Las experiencias infantiles influyen en gran manera para bien o para mal,  en el modo de vivir y controlar la violencia. Una parte de la educación debe ir dirigida a limitar la generación de sentimientos agresivos, y otra parte a fortalecer los sistemas de control.

Cuando el niño es expuesto a tener contacto con personas muy agresivas este tiende a reaccionar de la misma manera, ya que lo ve como algo normal, debido a que las personas adultas lo hacen, por tal motivo cuando está rodeado de otros, sencillamente va a reaccionar igual. Un niño o niña con estas características es considerado como agresivo o violento, pero también es necesario analizar el medio que lo rodea.
  
Según Harris la agresividad se considera como un hábito cultural aprendido. Ya que por medio de la influencia hereditaria se pueden descubrir al menos cuatro mecanismos ambientales que podrían explicar las similitudes entre los miembros de una cultura: “1) los padres alientan la conducta agresiva; 2) los niños imitan la conducta de sus padres; 3) los niños imitan a todos los adultos de la comunidad; 4) los niños imitan a otros niños, en especial a los que van un poco por delante de ellos” (Harris, 1999).
  
Estos índices de violencia o agresividad pueden traer consecuencias a corto y largo plazo. Además se considera que “Forma parte del desarrollo normal del niño y refleja todos sus esfuerzos en busca de autonomía. Por eso hay periodos en los que se acrecienta: 2-4 años, la preadolescencia y la adolescencia” (George, 2008).

Un comportamiento excesivamente agresivo en la infancia predice, no solo la manifestación de agresividad durante la adolescencia y el resto de la vida, sino una mayor probabilidad de fracaso académico y la existencia de otras patologías psicológicas durante la edad adulta.
  
Las consecuencias psicológicas de la violencia durante la primera infancia y la edad preescolar están relacionadas con un bajo rendimiento. Se observan además, trastornos en la relación con sus iguales, conductas de retraimiento, retrasos cognitivos y dificultades de adaptación escolar.

El entorno y el momento por el que se atraviese influyen siempre en el ser humano, ya sean adultos o niños. Y en el caso de los más pequeños, un entorno poco propicio puede derivar en trastornos importantes en el comportamiento que, si no se tratan, impiden la buena marcha de su desarrollo psicológico y emocional.


Comentarios